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Archive for the ‘Humor’ Category

Las tres naves que se dirigen a la tierra

Fue hace dos semanas cuando me enteré. Mientras trabajaba diligente frente al ordenador, el locutor de la radio abordaba temas diversos. Ya se sabe, lo corriente y cotidiano: que si la crisis, que si el paro, que si los bancos… Yo no prestaba demasiada atención porque estaba a lo mío – uno que es un profesional xD -, pero alguna que otra palabra me llegaba. Y hablaban también de cuestiones como la psicología o los animales. Continuaba absorto, sin quitarle ojo a la pantalla. De cuando en cuando asentía o meneaba la cabeza. ‘Nada nuevo’ – me decía – , y seguía con mis tareas. Pero de pronto lo soltaron. Tranquilamente. Como quien dice que se va a comprar el pan. Como quien anuncia que se va dos semanas de vacaciones al país vecino. Que no cunda el pánico. ‘Tres naves nodrizas se dirigen a la tierra‘, dijo el locutor. – ¿Cómo? ¿Extraterrestres? – Se me aceleró el pulso. Pero había más. ‘Llegarán en diciembre de 2012 y son enormes, de un tamaño que abarca la distancia que hay entre Barcelona y Sevilla’. Toma ya. ‘Hablaremos de ello en el programa de la semana que viene’, concluyó con una sonrisa que se reflejó en el tono de su voz. Así, sin más. O sea, que en diciembre tres naves del tamaño de un país estarán en nuestro planeta, pero ya lo hablamos la semana que viene, si eso. Con calma. No pasa nada. Sin estresarse.

Y entonces me puse a pensar. ¿Cuánta gente entrará en esos cacharros? Unos cuantos, al menos. Comencé a sudar. ¿Aterrizarán o se quedarán flotando? Porque a ver dónde encuentran sitio para dejar semejantes armatostes… Si a mí me cuesta aparcar mi Aygo, no sé yo cómo demonios se lo van a montar estos seres/bichos/monstruos/marcianos que nos visitarán. ¿Haremos aparcamientos para ellos? ¿Les cobraremos? Seguro que ya hay algún que otro alcalde frotándose las manos. Menudo negocio van a hacer, como siempre.

Así que en todo eso pensaba mientras conducía hacia mi casa. Mi cabeza bullía, llena de preguntas y conjeturas. Y cuanto más pensaba, más preocupado estaba. Porque, claro, uno solo es capaz de imaginar a partir de cosas que ha conocido o experimentado de alguna manera, y yo no he visto un extraterrestre en mi vida.  Sí, de acuerdo, todos hemos conocido seres que podrían serlo, pero no lo podemos confirmar, ¿verdad?. De modo que el cine es el único medio a través del que he visto extraterrestres. Y acordarme de cómo eran no me ayudó.

Porque pasé una semana horrible. Indagué en Internet y, efectivamente, hallé un vídeo en el que se apreciaban tres bultos azules que, al parecer, se aproximaban a la tierra. Pero lo que a mí me importaba no eran esas manchas azules, sino lo que podían contener. ¿Serían aliens? ¿Predators, tal vez? ¿Los lagartos de V? Ninguna opción era buena. A ver quién tiene narices para acercarse a un alien, o a un predator, o a un lagarto… Y eso sin tener en cuenta lo feos que son, porque lo son todos ellos, y con ganas.

 

 

Horror, terror, pavor y miedo. Todo era estrés, sudores y nervios. No sabía dónde meterme. ‘Que llegue ya el próximo fin de semana y me aclaren esto, por dios’ – me repetía, nervioso-. Pero en lo más hondo de mi ser albergaba una pequeña esperanza: que los extraterrestres de aquellas naves fueran un fraude como, por ejemplo, los de la película ‘Señales‘ – sí, de esos que no pueden mojarse -. Y así, creyendo en esa remota posibilidad, llegué al día en que anunciarían lo irremediable.

De manera que ahí estaba yo, sentado, los labios apretados, los puños cerrados y el oído alerta, aguardando a que abordaran el asunto que decidiría el futuro de la humanidad. ‘Tenemos a un experto que va a explicar el tema’, dijo el locutor. ¡Por fin! Y el tipo comenzó a hablar y a decir cosas como ‘hay que ser muy cauto con estos asuntos’ y ‘no nos podemos fiar de la NASA‘. Tras una semana de infarto, imaginando a aliens y predators por las calles de mi barrio haciendo de las suyas, resulta que el experto venía a decir, grosso modo, que no había que creer todo lo que cuentan. Una semana esperando sus aclaraciones, todos los detalles de la operación, y al final todo quedaba en nada. Un alivio, un respiro, un desahogo. Nadie vendrá en diciembre. Seguiremos vivos.

En fin, que de todo aprende uno. Y, como decía aquel experto en extraterrestres, habrá que ser cauto antes de creerse lo que a uno le cuentan. De momento, voy a ver el informativo. Seguro que ahí nadie intenta meterme miedo, claro 😀

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El cuarto Rey Mago se llama Juan Carlos

abril 20, 2012 7 comentarios

Melchor, Gaspar y Baltasar. Toda la vida, desde que era pequeño, había creído que eran los únicos Reyes Magos que existían. Con ese don de la ubicuidad que les venía de serie, repartían regalos a millones de niños que aguardaban su llegada con impaciencia año tras año. ¡Qué poder más envidiable! ¿Os imagináis ser capaz de estar en el trabajo y en casa viendo ‘Sálvame’ a la vez? Eso sí que sería aprovechar el tiempo. Oh, sí… Pero divago. Como decía, siempre había pensado que no había más Reyes Magos. Eso me habían contado, y yo, ingenuo, lo había creído. ¡Ahora veo cuánto me equivocaba!

Porque existe un cuarto rey mago, y es el más poderoso de todos. ¿Cómo han osado ocultarnos algo así? ¿Cómo se han atrevido? Desconfío ahora del mundo entero. Pero no culpemos siempre al prójimo. Asumamos nuestra parte de responsabilidad: ¡qué ciegos hemos estado! Años y décadas viéndolo en la tele, en sus discursos y sus desfiles, y no haber sido capaz de detectar ese gran poder que emanaba. Ahora sé lo que sintió Vegeta cuando descubrió que Goku no era un debilucho, sino que tenía la capacidad de ocultar y regular su poder. Desconozco si ha sido por mi incapacidad o por la magia del cuarto rey; en cualquier caso, mi ceguera ha sido absoluta. Pero por fin lo veo todo claro, y ahora lo puedo afirmar sin medo a equivocarme: Juan Carlos I, Rey de España, es el cuarto rey mago.

Sí, sí, como lo leéis. ¿Cómo explicarse si no que lleve 36 años viviendo ‘como un rey’ – nunca mejor dicho – cuando no ha buscado trabajo en toda su vida? ¿Cómo ha sido capaz de penetrar en los cerebros de los ciudadanos para persuadirlos de que es un tío campechano, simpático y con sentido del humor? Pero, sobre todo – y esto es lo que me ha abierto los ojos -: ¿Cómo ha conseguido que con sólo once palabras los medios digan que ha detenido el tsunami que se le venía encima y que el asunto de la abdicación queda aplazado?

Detengámonos aquí. Once palabras: ‘lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir’. Ya está, ya las he escrito. Once segundos me ha costado hacerlo. No es mucho tiempo, la verdad. Tecleo con cierta rapidez, sí, pero existe bastante gente con más habilidad que yo. No soy, ni mucho menos, el mecanógrafo más veloz del mundo. Y han sido sólo once segundos para once palabras. Ahora las pronuncio, las digo en voz alta y vuelvo a cronometrar: ‘lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir’. Paro el tiempo y miro al reloj: entre cuatro y cinco segundos. ¡Cinco segundos!

¿Cómo puede ser? ¿Cómo es posible que con sólo cinco segundos, once escuetas palabras, los medios digan que el Rey ha detenido el debate de la abdicación – no ya de monarquía o república – y que ha pedido perdón porque es consciente de que los ciudadanos ahora piden más? ¿Que piden más? ¿Once palabras? ¡Pero si no ha dicho ni siquiera por qué pide perdón! Es magia… Magia pura

Imagino que si cualquier otro Jefe del Estado hubiera caído en el error – de caer al suelo, romperse la cadera y que le pillen – en que ha incurrido el Rey, once palabras no habrían bastado. Pero, como digo, es ahí donde entra la magia y ese gran poder del que hablaba. Porque salidas de la boca del cuarto rey mago, son once palabras que garantizan la estabilidad de la Corona tras una de las mayores crisis de su historia. Son cinco segundos que aplazan, dicen, cualquier debate sobre la abdicación. Y son, por tanto, once palabras que destilan magia y que enternecen, pronunciadas con esa carita de pena, esa voz y esos ojitos de los que parece que caerá una lagrimilla de un momento a otro.

Habiendo desenmascarado por fin al cuarto rey mago, me pregunto: ¿existirá un quinto? ¿Ocultará también algún tipo de poder el príncipe Felipe?

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Concursos para ignorantes

marzo 7, 2012 1 comentario

Hoy me pongo en plan extremo, radical y borde. Aprovecho este espacio para desahogarme y reivindicar concursos de televisión con cierto nivel de dificultad, como el legendario ‘Saber y ganar’, el emocionante ‘Atrapa un millón’ o el siempre difícil ‘Pasapalabra’. Pero es mi deseo, sobre todo, cargar sin tapujos contra determinados programas que parecen propagarse como una plaga. Concursos que no sólo se encargan de hacer preguntas ridículamente fáciles, sino que además seleccionan concursantes capaces de fallarlas. Un despropósito.

Así me voy a quedar.

Uno de ellos es el flamante programa de La Sexta ‘El Millonario‘, presentado por Nuria Roca. Lo veía el lunes en casa y alucinaba. – ¿Cómo pueden hacer esa pregunta? ¡Les regalan el dinero! – me decía -. Pero no, no lo hacían. Los concursantes rebasaban todos los límites y eran capaces de fallar, para asombro del telespectador, preguntas facilísimas. La quinta cuestión rezaba: ‘españoles, Franco ha muerto. ¿Quién fue el autor de este histórico anuncio? -. – Otro regalo. Y eso que ya van por la quinta – me decía -. Pero el concursante no estaba seguro, y decidió pasar.

Dadas las circunstancias, la curiosidad pudo conmigo y decidí continuar viendo el programa. – ¿Hasta dónde serán capaces de llegar? Seguro que no he visto lo peor – pensé. Y, efectivamente, lo que vi con la siguiente cuestión que plantearon, jugando ya por 1500 eurazos, confirmó mis sospechas:’ Ícaro acabó de mala manera cuando intentó escapar de Creta…A. Corriendo B. Volando C. En un barco D. En una carreta.’ Con las manos en la cabeza y los ojos como platos, vi que el concursante afirmaba, bromeando, que pasaba porque quería que los demás también participaran. (ver vídeo a partir del minuto 11.50)

Y el mayor desatino se produjo entonces. La concursante que lo sustituyó eligió la opción D (en un barco) y cayó eliminada con todo merecimiento. Fue en ese instante cuando decidí escribir sobre el tema. ¿Nos toman el pelo? ¿Qué tipo de gente seleccionan? Y me vino a la cabeza otro concurso que también se las trae: ‘Ahora caigo‘ de Antena 3, presentado por Arturo Valls.

Porque en éste no se limitan a hacer preguntas fáciles: directamente te dan parte de la respuesta colocando algunas letras. Pero muchos participantes, quiero pensar que agarrotados por los nervios, son incapaces de acertar cuestiones cuya respuesta conoce cualquier niño. Que vale, que todos tenemos un lapsus y siempre hay cosas que desconocemos. ¡Pero todo tiene un límite! Y si creéis que exagero, aquí os dejo un ejemplo ilustrativo:

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El Comunio me confunde

febrero 24, 2012 19 comentarios

Sí, amigos. Lo admito, lo confieso: el Comunio me ha transformado. La tierra bajo mis pies se agita y mis convicciones se tambalean. Lo que antes era negro ahora puede ser blanco, y donde antes había odio ahora hay amor. Ha conseguido lo que ni mis padres, ni mi novia, ni mis mejores profesores de universidad lograron jamás. La perfidia y la herejía me acompañan allá adonde voy. Sí, amigo ‘enfermo’ del Comunio… Tú y yo lo sabemos, ¿verdad?

Celebrando un gol de Llorente. A Nash no le hace gracia.

Porque seamos serios. Existe una serie de axiomas en el mundo de las aficiones futbolísticas que nadie cuestiona. Cuando uno es del Madrid ha de odiar al Barcelona desde lo más hondo de sus vísceras. Y cuando uno es del Athletic Club desea el mal a la Real Sociedad y al Real Madrid, y nadie lo discute. Y al revés sucede lo propio. Un seguidor de la Real se enemista desde el primer día con sus vecinos de Bilbao y, también, con el Madrid. Y a este último también lo odiarán los del Real Unión, Ponferradina, Sevilla, Mirandés, Sporting, Deportivo… ejem, ejem… En fin, a lo que iba: que ahora soy otro.

Todo empezó cuando algún desalmado me habló sobre este manager online. Feliz de mí, me apunté henchido de ilusión a la comunidad que se creó. Tenía que construir un equipo, fichar, hacer alineaciones… Vamos, que deposité ilusión a raudales en mi proyecto futbolístico. Hacía cábalas, sacaba mis cuentas… y claro, ahí me topé con los primeros escollos.

¿Un seguidor de la Real puede tener en su equipo jugadores del Athletic de Bilbao? – me preguntaba -. Sabía que la respuesta era ‘rotundamente no’, pero ahí comenzó el declive. Empecé a engañarme a mí mismo y a poner paños calientes restando relevancia a ese tipo de detalles. – ¿Qué más da? Lo que importa es que rinda – me decía. Y todos sabemos que eso no es lo importante. Lo relevante es mantener intacta la integridad de uno como aficionado, pero ahh… la ambición, amigo. El humano se corrompe con facilidad, y terminé sucumbiendo al poder del Comunio.

Por eso fiché a Llorente, Muniain, Ekiza, Amorebieta… Y buf… ahora que lo veo escrito todo así de junto, he de admitir que soy un auténtico vendido. Pero estaba justificado, ¿no? ¿No son buenos jugadores? , pero años atrás habrías dicho que no valen para nada, me dice una vocecilla interior. Maldita conciencia que siempre lleva razón…

Y eso que aún no he contado lo peor. Seguro que tú, jugador empedernido de este macabro juego, estás esperando que lo diga. ¡Pues sí, qué pasa! ¡He celebrado goles de jugadores del Athletic! ¡Y muchos! Ah, ¿que tú también? Bueno, al menos me consolaré pensando que no soy el único. Ya se sabe lo que dice el refrán: mal de muchos, consuelo de tontos.

¡En fin! La cosa ha terminado degenerando tanto que he llegado a convertirme en un pseudoseguidor de la némesis de cualquier honorable seguidor de la Real. Sí, he consultado los horarios de los partidos del Athletic y me he tragado sus partidos. Es sólo para ver qué tal juegan mis jugadores, ¿eh? Ya, que no te sirve, ¿no? A mí tampoco, la verdad.

Pues nada, voy a mirar cómo va el Comunio

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